Maternidad

Sueños felices y seguros para los bebés

dormir bebeLos bebés, durante sus primeros meses de vida, pasan muchas horas durmiendo. Por eso es necesario pensar para ellos los espacios de descanso adecuados, que sean confortables y, sobretodo, seguros. El moisés primero y la cuna después han de seguir unas pequeñas normas de seguridad y estar situados en un entorno agradable.

El moisés, la primera cama

Un bebé recién nacido acostumbra a dormir en un moisés, también llamado minicuna. Es una especie de carrito soportado por unas maderas en forma de tijera, con ruedas, que aguantan una superficie blanda protegida por unas telas. Dentro del moisés hay que evitar que haya muñecos. Las almohadas, a esta corta edad, tampoco son necesarias. El colchón debe ser de calidad, no excesivamente blando y que transpire bien.

Para colocar al bebé en el moisés hay que hacerlo siempre boca arriba o de lado, variando el lado alternativamente; colocarlo boca abajo puede provocar el Síndrome de Muerte Súbita de Lactante. Si hay que tapar al pequeño, nunca hay que cubrir la cabeza ni los brazos; estos han de permanecer por encima de la sábana o la colcha.

El moisés acostumbra a tener ruedas para poderlo colocar en cualquier habitación de la casa. Una vez ubicado hay que recordar fijar las ruedas con los frenos que tienen en alguna de ellas. El moisés ha de estar en un lugar libre de humos, alejado de corrientes de aire y con una temperatura adecuada, ni muy fría ni muy caliente. Por la noche es conveniente que la mini cuna se sitúe al lado de la cama de los padres y si no cabe a los pies de la misma para poder coger al bebé cuando llore o reclame tomar el pecho.

La cuna

Cuando el bebé ya no quepa en el moisés hay que trasladarlo a una cuna. Normalmente las cunas tienen dos niveles, uno superior y otro más bajo. El primero se utiliza cuando el pequeño aún no es capaz de girarse o incorporarse y es muy cómodo para no tener que bajarlo demasiado. Pero en cuanto el bebé empieza a tener movilidad, esta posición es peligrosa y hay que situar el colchón en la parte inferior.

Los barrotes de las cunas han de tener una distancia entre sí homologada, que impida que el bebé no pueda introducir la cabeza entre medio de ellos. El colchón no ha de ser demasiado blando y ha de cubrir toda la superficie de la cuna. El protector que se coloca para que el bebé no se de golpes con la superficie dura del cabezal ni con los barrotes ha de estar bien asegurado y las cuerdas con las que se ata no han de sobresalir ni estar a su alcance. La almohada, a esta edad aun no es necesaria y los muñecos tampoco deben invadir el espacio del sueño.

En el caso de las cunas también se han de situar, igual que los moisés, en lugares con un ambiente adecuado, sin humos y sin temperaturas extremas.

Cuando se pone a dormir a un bebé en su cuna normalmente se coloca en la habitación del pequeño. Pero existen cunas con ruedas como los moisés que permiten moverlas. También se puede optar por cunas que se acoplan a la cama de los padres para que el bebé pueda colechar.

En ambos casos, tanto cuando el bebé duerme en su moisés o en la cuna, también puede pasar momentos de la noche en la cama de sus padres. En estos casos hay que ir con cuidado para evitar asfixiar al bebé.

El sueño del bebé ha de ser un momento relajante para el pequeño, en el que se encuentre tranquilo y seguro, en un entorno adecuado y siempre cerca de sus padres para poder asistirlo cuando el pequeño lo requiera.

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La lactancia materna puede proteger a las mujeres de la artritis reumatoide

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La lactancia materna es buena para la salud del bebé... y de la madre. Así lo confirma un nuevo estudio que asocia esta práctica con un menor riesgo de que las mujeres desarrollen artritis reumatoide. La investigación, publicada en la revista «Rheumatology» y en la que participaron 7,000 mujeres chinas, demostró que las madres que habían dado el pecho a sus hijos tenían la mitad de posibilidades de sufrir artritis reumatoide que aquellas que nunca lo habían hecho.

Este estudio transversal evaluó la relación entre artritis reumatoide, lactancia materna y uso de anticonceptivos orales en una población de mujeres de más de 50 años procedentes del sur de China, con hábitos culturales que difieren de los de Occidente, donde se han hecho la mayoría de estudios previos.

El profesor Peymane Adab y su equipo preguntaron a las participantes por su historial sanitario, estilo de vida, número de embarazos, anticonceptivos orales, si habían dado el pecho y durante cuánto tiempo. También se les preguntó si habían sido diagnosticadas con artritis reumatoide o examinadas por algún especialista para checar sus articulaciones.

La mayoría de las mujeres habían tenido al menos un hijo, y de ellas el 95% habían practicado la lactancia materna durante al menos un mes. Solo el 11% había tomado la píldora anticonceptiva y la mayoría por un periodo corto de tiempo. La media de edad del primer embarazo fue de 24 años y la del diagnóstico de la artritis reumatoide 47.5 años.

Entre las mujeres que habían tenido al menos un hijo, aquellas que habían dado de mamar en algún momento tenían la mitad de riesgo de sufrir artritis reumatoide. Una disminución que se hacía más significativa según aumentaba el tiempo de lactancia. Sin embargo, no se encontró relación entre el uso de anticonceptivos orales y esta enfermedad de las articulaciones.

Se trata del primer estudio que demuestra la relación entre lactancia materna y menor riesgo de artritis reumatoide en la población china, donde dar el pecho es una práctica habitual y más prevalente que en algunas poblaciones occidentales.

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Consejos para dormir bien en el embarazo

El embarazo es un período de grandes cambios, que afectan al cuerpo y a la mente de la futura mamá. Todas las funciones vitales se transforman y, entre éstas, también el sueño. Los problemas para dormir se notan, sobre todo, en el tercer trimestre de gestación: la barriga es cada vez más pesada, a la mamá le cuesta más respirar y sus digestiones son más lentas, lo que provoca que se despierte con frecuencia durante la noche. Veamos algunos consejos que te ayudarán a dormir bien:

  • Vete a dormir y levántate siempre a la misma hora, incluso durante el fin de semana, e independientemente de lo que hayas dormido. Te ayudará a mantener constante el ritmo sueño-vigilia.
  • No te preocupes si no consigues conciliar el sueño; entrarás en un círculo vicioso que impedirá que te relajes, lo que empeorará la situación.
  • Si no puedes dormir, es mejor que te levantes, salgas de la habitación y practiques una actividad tranquila, como leer un libro, mirar la televisión o hacer algún ejercicio de relajación aprendido durante el curso de preparación al parto.
  • Intenta desarrollar una actividad física moderada durante el día, mejor a últimas horas de la tarde. Las endorfinas producidas por el ejercicio físico favorecen la relajación y, por lo tanto, el sueño.
  • Come siguiendo unos horarios regulares, al menos, dos horas antes de acostarte, y evita cenar de forma abundante. Da preferencia a alimentos ricos en carbohidratos y calcio, como el pan, la leche y el queso, pues contienen triptófano, un aminoácido esencial que favorece el sueño.
  • Para resolver el problema de la acidez y de la respiración más fatigosa, duerme con un cojín debajo de la espalda. De este modo, se aligera la presión interna del útero y se disminuye la compresión sobre el estómago y el diafragma. Para favorecer la respiración, también es bueno colocarse de lado.

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El ombligo del bebé: aprende a cuidar del ombligo del recién nacido

ombligoEl cordón umbilical es, durante el embarazo, el único contacto orgánico entre el niño y su madre. Por él, tu hijo se ha alimentado y nutrido durante todas las semanas de la gestación. Con el parto, el cordón pierde su utilidad y hay que cortarlo. Actualmente, los médicos lo realizan de forma aséptica y segura en el propio parto: el ginecólogo, o la matrona, lo sujetan con dos pinzas hemostáticas para contener la hemorragia y lo seccionan a unos cuatro centímetros del abdomen del niño. El trozo restante de cordón acabará por desprenderse en unos días o semanas.

¿Por qué hay que estar pendiente del ombligo?

El proceso de desprendimiento y de lo que resta del cordón es natural y normalmente se produce sin infecciones. De media, el cordón se desprende ocho o diez días después del parto (entre los niños que han nacido por cesárea, puede alargarse hasta las dos semanas, unos doce o quince días de media). A veces tarda un poco más. Como el trozo está sujeto por una pinza, lo mejor es rodearlo con una gasa.

Después de desprenderse, en el ombligo del bebé quedará una herida abierta a la que debemos realizar cuidados. El proceso de cicatrización va a durar unos días más (de media, entre tres y cinco). Durante este período, debemos lavarlo y realizar curas para prevenir infecciones y asegurarnos de que cicatriza de la forma correcta. Una vez que haya cicatrizado, no deberemos preocuparnos del ombligo del bebé más que de cualquier otra parte de su cuerpo.

Tras caer el cordón, a veces el ombligo queda hacia fuera entre 5 y 15 milímetros. Se le llama ombligo cutáneo e irá metiéndose hacia dentro: en ocasiones tarda varios meses.

¿Cómo lavar al recién nacido?

En los días anteriores a que se desprenda el cordón, el ombligo ha de permanecer protegido, seco y tapado para prevenir que se produzca una infección, por una parte, y para facilitar que se desprenda cuanto antes, por la otra. Cuanto antes pierda la humedad antes caerá. Antiguamente las madres bañaban a los recién nacidos por partes, y de este modo procuraban evitar que se mojara el ombligo cuando aún tenía los restos del cordón umbilical unidos a él. Algunas incluso dejaban de lavar al niño para facilitar la caída. Actualmente, los médicos recomiendan que el baño se realice con agua y jabón, sea de cuerpo completo y afecte también al cordón, con el objetivo de evitar una proliferación de bacterias en el cuerpo que pudiera desembocar en enfermedad. Por lo tanto, mientras la herida no esté cicatricazada lavaremos al niño a diario, y siempre que el niño se ensucie (orina, heces).

Con respecto a facilitar la caída del cordón, lo mejor no es evitar mojarlo sino mantenerlo seco limpiándolo muy bien y secándolo completamente después de cada lavado. No utilices polvos de sulfamida clásicos ni mercurocromo, porque pueden ser causa de reacciones adversas en la epidermis del niño. Si tienes dudas porque te lo han recomendado, consulta al menos con tu pediatra antes de hacerlo.

¿Cómo realizar las curas?

Al cambiar el pañal al recién nacido tendremos que realizarle una cura en el ombligo. A continuación te explicamos cómo hacerla.

En primer lugar, mantén a mano los materiales, los necesitarás cada vez que tengas que hacer un cambio de pañal. Manténlos junto a tu cambiador. Los elementos necesarios son gasas estériles, vendas (o bien fajas elásticas de red o malla) y alcohol del 70% o clorhexidina, que tendrá la función de desinfectar.

El primer paso del tratamiento es lavar bien las manos, con agua y con jabón, y separar la gasa usada del trozo de cordón. En el caso de que esté pegada, no realices tirones bruscos. Prueba a humedecerla, utilizando un poco de solución antiséptica, hasta que se pueda desprender con facilidad.

Luego, moja una gasa estéril con la solución antiséptica (es decir, el alcohol 70% o la clorhexidina) y limpia la herida y la piel circundante con movimientos suaves. No te preocupes porque el alcohol entre en contacto con la piel del niño: le puede generar sensación de frío, pero no le duele. Hay antisépticos alternativos a los que hemos mencionado, como el mercurocromo o el yodo, pero estos no son incoloros. Lo mejor es utilizar alcohol porque nos permitirá observar si la herida está enrojecida (eso sería señal de que se ha infectado, hablamos de ello más abajo), al contrario que el mercurocromo, que es rojo. En cuanto al yodo, algunos afirman que este elemento, que también está presente en la povidina yodada, puede penetrar a través de la piel del niño y desencadenar que presente problemas de tiroides en un futuro.

Una vez realizado el tratamiento seca la zona con mucho cuidado y comprueba, utilizando otra gasa, que haya quedado bien seca. Si dejamos que el ombligo esté húmedo o realizamos las curas con un cuidado no suficiente, podríamos tener un caso de infección. Secando bien la zona, además, aceleramos el proceso de cicatrización.

Luego tomamos una nueva gasa, empapada en alcohol, y la enrollaremos alrededor del cordón. Al ponerle el pañal al niño, lo sujetaremos con un apósito. Cuidado, procura que no oprima el abdomen del bebé. Otra opción es mantener la pinza del cordón umbilical en la parte externa del pañal, con el objetivo de que se airee.

Este tratamiento debe realizarse entre tres y cuatro veces por día, y podemos hacerla aprovechando el cambio de pañal. Además, debe hacerse en todas las ocasiones en las que el niño se haya ensuciado, dado que la herida del cordón umbilical ha de permanecer en todo momento limpia y seca.

¿En qué ocasiones hay que llevar al niño al pediatra por el cordón umbilical?

Hay una serie de casos en los que debemos acudir inmediatamente a un pediatra, debido a disfunciones en el ombligo del bebé que pueden ser señales de peligro. Mantenernos alerta a estos síntomas, sin estar en un innesario estado de alerta constante, nos puede servir para evitar problemas con el pequeñín. Tiene que estar pendiente de estas situaciones y acude al médico en los siguientes casos:

Si el niño está sangrando profusamente. Es normal que haya un pequeño sangrado, de unas pocas gotitas de sangre, cuando se desprende el cordón umbilical, y también en los primeros días. No te alarmes por ello. Sin embargo, lleva al niño al doctor cuando el sangrado es abundante y la gasa quede empapada de sangre: puede indicar que ha habido una mala ligadura del cordón umbilical, deberse a que el pequeñín ha tenido un traumatismo o también es posible que el bebé presente alteraciones en la coagulación de la sangre. Mientras acudes al médico, corta la hemorragia con apósitos.

En el caso de que la piel del ombligo huela mal (con un olor a podrido), te parezca enrojecida, cuando la base del cordón supure pus o cuando el bebé tenga fiebre, debes acudir inmediatamente al médico. Puede que el niño tenga una infección que requiera mayores cuidados.

Acude también al médico si el cordón umbilical no se ha desprendido tras tres semanas. Hay varias causas posibles para esto: una infección, que se haya producido una maceración por humedad, que haya habido una alteración del sistema inmune... El pediatra sabrá qué cuidados darle.

Si observas que el niño tiene un pequeño bulto blanco en el ombligo, llévalo al médico. Podría tratarse de una hernia umbilical. Sin embargo, no te preocupes innecesariamente: este tipo de hernias, cuando son pequeñas (hasta los dos centímetros de ancho), pueden corregirse ellas solas, y suelen hacerlo. El pediatra valorará si el caso es grave y es necesaria una operación.

Si ves que, tras desprenderse el cordón umbilical, queda un bultito húmedo y de color rosa, es posible que el niño tenga un granuloma. Una vez más tu pediatra sabrá cómo ocuparse del caso.

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Cabello y embarazo: ¿cuál es el estado de tu pelo?

cabello embarazoSi estás embarazada, observas que tu cabello ha cambiado durante el embarazo y quieres comprobar que está sano, te ofrecemos un test para descubrir el estado de tu pelo.

El pelo durante el embarazo sufre los cambios hormonales, por eso, es muy importante cuidar tu pelo correctamente cuando estás embarazada.

Paso 1: comparación de raíces y puntas
Arranca suavemente un pelo de la parte superior de la cabeza, donde el cabello suele estar más dañado. Compara la raíz y la punta y fíjate en:

• Grosor: si la punta es más fina, es señal de que el cabello está en proceso de debilitación y se muestra seco, débil y con pérdida de volumen.

• Color: si el color de la punta es más claro, es síntoma de deshidratación parcial y/o pérdida de melanina. Este cabello tiende a la formación de puntas abiertas y a mostrar electricidad estática. Es un cabello poco manejable.

• Textura: si las puntas están ásperas y sin brillo, es signo de que las escamas son irregulares y forman una superficie rugosa. Es un cabello sin brillo.

Si la raíz y la punta tienen el mismo aspecto y textura, el pelo está sano.
 
Paso 2: electricidad estática en el pelo

Toma una lámpara con luz potente y sitúate frente a un espejo. Sujeta la lámpara detrás de la cabeza, para no ver el reflejo de la luz. Si observas una aureola alrededor de la cabeza, es signo de que el pelo no está sano. La sensación de aureola está provocada por la electricidad estática del pelo, lo que significa que la cutícula del cabello está dañada. El pelo es, pues, rebelde y tiende a la formación de puntas abiertas.
 
Paso 3: estado de las cutículas

Si el cabello se muestra seco o rebelde, hay que comprobar el estado de la cutícula, para saber si el pelo está sano en el embarazo. Sujeta el mismo pelo entre el índice y el pulgar. Con la otra mano, estíralo deslizando los dedos suavemente hacia abajo. Al realizar este movimiento, el pelo tiene un tacto suave. Luego, sujetándolo por el otro extremo, repite la operación en sentido contrario. Si el pelo está sano, las cutículas permanecerán planas y experimentarás la misma situación. Si el pelo no está sano, percibirás un tacto más áspero.
 
Paso 4: pérdida de volumen

Este paso permite comprobar si el cabello está débil y si ha perdido volumen. Con las manos secas, toma un pelo y sujétalo con dos dedos. Pasa los dedos índice y pulgar con fuerza a lo largo del pelo, y comprueba si éste forma una espiral. Para saber si el pelo está sano, mete una muestra de cabello en un vaso con agua. Si el pelo recupera rápidamente su forma inicial, significa que está sano y conserva su elasticidad natural. Si tarda más de un minuto en recuperar la forma, es señal de debilidad y significa que el pelo está dañado y, al ser más poroso, se "ahoga" en el agua.

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