Ya se había visto hace 8 años, en cerca de mil pacientes con insuficiencia cardiaca, pero ahora se acaba de demostrar en más de 40,000. Las mujeres son más fuertes que los hombres, en términos cardiovasculares o, dicho de otro modo, los varones tienen, a igualdad de condiciones cardiacas, mayor probabilidad de fallecer que las mujeres.

La revista European Journal of Heart Failure publica los datos de un megaestudio, realizado sobre 40,000 pacientes, que confirma que el sexo masculino es un factor de riesgo independiente de mortalidad en pacientes con insuficiencia cardiaca. El análisis, dice Manuel Martínez-Sellés, coordinador del trabajo, «representa la mayor valoración de género y riesgo de mortalidad en insuficiencia cardíaca realizada hasta la fecha y confirma lo que habían sugerido estudios previos».

La insuficiencia cardiaca, explica este especialista del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, es el principal motivo de ingreso hospitalario en todo el mundo. Se produce cuando el corazón deja de bombear suficiente sangre debido a una lesión en el ventrículo izquierdo del corazón. De alguna manera, explica Martínez-Sellés, «el ventrículo derecho del corazón de la mujer está mejor preparado para una insuficiencia cardiaca que el del varón, lo que facilita su recuperación».

«El estudio ha demostrado claramente que la supervivencia es mejor en mujeres con insuficiencia cardiaca que en los hombres, independientemente de factores como la fracción de eyección -la medida más importante del funcionamiento cardiaco-, la edad u otras variables», señala Martínez-Sellés.

Este beneficio en la supervivencia inherente al sexo femenino puede, según este experto, tener una serie de posibles explicaciones. Está claro, asegura, que el corazón de las mujeres parece responder a las lesiones de manera diferente que el masculino; «por ejemplo, las mujeres tienen un menor remodelado ventricular, una mayor preservación de la función ventricular derecha y una mayor protección contra las arritmias ventriculares, la activación neurohormonal, las mutaciones genéticas y la apoptosis». Algunas de estas ventajas, dice, «podrían estar relacionadas con el embarazo o con la herencia genética específica al sexo femenino».

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