el perro, el mejor oído de un niño sordo


11 de Junio 2013

El perro no sólo es el mejor amigo del hombre, también ha sido la visión para muchas personas ciegas y ahora el oído para niños sordos.

En el Reino Unido se está aplicando una revolucionaria terapia de acompañamiento de niños sordos con perros entrenados para detectar sonidos, peligros y para mejorar la interacción social de los menores.

Se les conoce como los hearing dogs o perros señal. Después del olfato, el oído es el sentido más desarrollado de los caninos. Posee unos pabellones auditivos muy grandes y una gran capacidad de orientación para buscar el origen de un sonido aunque sea distante.

La novedosa terapia podría transformar la vida de muchos niños, no sólo porque sería un apoyo para sus problemas auditivos, sino porque las mascotas les brindan compañía, confianza e independencia.

Según un estudio de la fundación Hearing Dogs for Deaf People (Perros señal para personas sordas) este tipo de perros, especialmente entrenados, mejoran el comportamiento y el rendimiento de los menores en la escuela.

James Cheung tiene 11 años y es el dueño de Kurt, un enorme labrador.

Kurt está entrenado para identificar y responder a los sonidos del hogar que un niño sordo no puede oír como el timbre de la puerta, un teléfono o alguna alarma. Kurt, además, ha demostrado ser mucho más que un perro que oye.

«Es un complemento maravilloso para nuestra familia», comenta a la BBC Louise, la madre de James.

«No puedo recordar mi vida sin Kurt», agrega.

Niños con más autoconfianza

A pesar de que Kurt lleva con ellos menos de un año, la mascota se ha convertido en un compañero cercano para James, quien es hijo único, y una presencia tranquilizadora en el hogar.

«James no podía dormir bien, tenía mucha ansiedad porque estaba siendo sometido a un tratamiento. Desde que Kurt duerme en su dormitorio, se siente mucho menos aislado cuando tiene que quitarse su audífono por la noche», comenta la madre.

Su compañero canino también le ha ayudado a relacionarse mejor con la gente, algo que siempre había sido una dificultad para James por una discapacidad para hablar.

«James ahora vive loco por los perros, incluso sus profesores lo han notado. Investiga sobre ellos, habla de ellos. Es un interés que le ayuda a iniciar una conversación con la gente. Unos años antes hubiera evitado cualquier contacto con un perro. Ahora los adora”, detalla.

El estudio de Hearing Dogs for Deaf People examinó el impacto de los perros en las vidas de doce niños sordos y sus familias en el Reino Unido desde 2008.

La investigación encontró que los perros tienen un efecto positivo en una serie de áreas: les ayuda a los padres a captar la atención de sus hijos, que el momento de ir a la cama y dormir sea más fácil y que los menores tengan más autoconfianza.

En cuanto a las preocupaciones de los padres sobre la seguridad de sus hijos, éstas se redujeron de forma sustancial.

BBC Mundo