El pensamiento complejo y la actividad cerebral intensa requieren más energía de lo habitual que los procesos mentales regulares, por lo que, así como el ejercicio vigoroso cansa el cuerpo, el esfuerzo intelectual debe generar fatiga o “desgastar” el cerebro, como lo muestran un artículo publicado en la revista Scientific American.

El cerebro es el único órgano que requiere tanta energía de forma básica, manteniendo siempre estas concentraciones adecuadas para abastecer a las miles de millones de neuronas durante la actividad cerebral, incluso cuando no están mandando señales. Es un mantenimiento costoso y continuo, pero necesario, según medcience.com

En promedio, el cerebro pesa alrededor de 1.4 kilos, 2% del peso corporal; sin embargo, debido a la gran actividad cerebral, puede requerir hasta el 20% de la energía y calorías totales, aun cuando el cuerpo se encuentre en reposo.

Por ejemplo, cita la revista científica, un estudio de Claude Massier, de la Universidad de Ottawa, Canadá, determina que el gasto de calorías promedio de una persona normal serían 1300 kcal en 24 horas, unas 54.16 kcal cada hora y 15.04 calorías por segundo.

Si suponemos una tasa promedio metabólico en reposo de 1300 calorías, la actividad cerebral consume 260 de esas calorías sólo para mantener un buen funcionamiento; es decir, 10.8 calorías por hora o 0.18 calorías por minuto.

Además, de acuerdo con la revista, cuando se llevan a cabo actividad cerebral compleja, las neuronas inflaman los vasos sanguíneos y requieren un mayor consumo de energía, por lo que pudiera requerir un mayor requerimiento de glucosa, tomándola de la empleada para otras funciones corporales.

Sin embargo, Robert Kurzban de la University of Pennsylvania, señala en su estudio que en realidad el cerebro no requiere un mayor consumo de glucosa ni calorías para un adecuado funcionamiento neuronal frente a complicadas actividades intelectuales.

En realidad, explica el especialista, la fatiga mental que sentimos luego de realizar mayores actividades de concentración e intelectuales, se debe principalmente a que nos hacemos a la idea de haber hecho un gran esfuerzo frente a cierta actividad cerebral, y no que en efecto se haya realizado una enorme quema de calorías.

En este sentido, aún se sigue estudiando la manera en que el cerebro dispone de la energía y glucosa total. Si bien es un órgano que en reposo requiere una buena cantidad de energía para las actividades cerebrales, no significa forzosamente que debe haber un mayor consumo de la misma.

J. Manuel Reyes / bienestar.salud180.com