¿qué es el parto en el agua?


28 de Agosto 2013

Como su nombre indica, el parto en el agua es, simplemente, dar a luz en el agua, en una piscina especial diseñada para ello, más grande y profunda que una tina.

¿Cómo funciona?
Si deseas dar a luz en el agua, debes hablar con tu doctor antes del gran día.
Deberás entrar en ella cuando el cuello del útero esté al menos 5 centímetros dilatado. Entrar en el agua muy temprano puede causar que te relajes demasiado y retrases el momento de la llegada de tu pequeño.
Un doctor deberá estar contigo durante todo el proceso: debe comprobar el ritmo cardíaco del bebé y la temperatura del agua de vez en cuando. Ésta debe ser de unos 37º C (la temperatura corporal de una mujer embarazada),
para disminuir la producción de adrenalina, relajar los músculos y favorecer la dilatación sin dolores.
Hay diferentes posiciones que se pueden adoptar para dar a luz en el agua: de cuclillas, de rodillas y flotando sobre tu espalda, de lado… Tu pareja podrá entrar contigo también, pero antes deberá asearse adecuadamente, al igual que tú.
Durante el parto puede que tengas que salir del agua por diversas razones: para comprobar que todo está bien, para acelerar el proceso si se ha retrasado o para limpiarla. Ten en cuenta siempre que podrás salir del agua cuando tú desees.

Las ventajas del parto en el agua son diversas:

  • De la misma manera que un baño relaja y alivia molestias, el agua tibia durante el parto ayuda a calmar el dolor y a mantenerte relajada. Controlar la respiración te será mucho más fácil.
  • Estar en el agua en estado de semiflotación te facilitará la movilidad y adoptarás posturas naturales e instintivas, por lo que serás consciente en todo momento del proceso.
  • En muchos casos el parto en el agua hace innecesaria la realización de una episiotomía, es decir, del corte en el perineo femenino para facilitar la salida del bebé.
  • En la mayoría de los casos no es necesaria medicación ni anestesia, aunque siempre podrás recibirla en caso necesario por vía intravenosa.
  • El agua soporta parte de tu peso, por lo que la sensación de cansancio es menor.
  • El agua tibia es similar al ambiente en el que ha vivido tu pequeño durante los últimos nueve meses, por lo que la transición hacia el mundo exterior será menos traumática.
  • No se necesita preparación previa.
  • Tu intimidad queda menos expuesta. Al contrario de lo que sucede cuando estás totalmente expuesta en una camilla, al estar sumergida en el agua, la privacidad es mayor.
  • Se dice que los bebés nacidos en el agua tienen un desarrollo psicomotriz temprano.

¿Tiene desventajas?
Existen algunas desventajas que pueden surgir durante el parto en el agua:

  • En algunos casos, al encontrarte tan relajada, puede que el parto se retrase.
  • Existe riesgo de que, en el caso de que no se te haya aplicado un enema de limpieza previamente, evacúes durante el parto, por lo que el agua se contaminaría y aumentaría el riesgo de infección.
  • Los reflejos del bebé hacen que respire cuando entra en contacto con el aire, por lo que el riesgo de respirar cuando aún está en el agua es muy bajo. En el caso de que tu bebé, durante el parto, sufriera de asfixia existe la posibilidad de que aspire agua al nacer.
  • No se te podrá aplicar la epidural. Tampoco se podrá utilizar la máquina TENS para aliviar del dolor, pero se puede usar gas, aire y goteo.
  • Podría haber dificultad para monitorizar al bebé, ya que algunos centros no tienen monitores fetales Doppler para uso bajo el agua, por lo que, seguramente, deberás salir del agua de vez en cuando para hacer las comprobaciones necesarias.
  • El parto en el agua es económicamente más costoso que el procedimiento normal.

¿Cuándo no es recomendable?
Hay algunos casos especiales en los que no es recomendable dar a luz en el agua, pero siempre deberás hablar con tu médico para valorar tu caso personal:

  • Si tu bebé está de nalgas, no es recomendable esta práctica.
  • Si esperas gemelos o trillizos es probable que no pueda realizarse.
  • Si has sido diagnosticada con algún tipo de infección, incluido herpes, o si has tenido sangrado excesivo en el tercer trimestre.
  • Si tienes preeclampsia o toxemia deberás hablar antes con tu médico.
  • Si la gestación es menor de 37 semanas no se recomienda el parto en el agua, ya que la maduración pulmonar del neonato es desconocida.
  • El parto en el agua tampoco es recomendable para mujeres con antecedentes de diabetes mellitus, cardiopatías, desproporción feto pélvica y, en general, siempre que tu médico lo desaconseje.
  • También está desaconsejado en mujeres obesas con índice de masa corporal superior a 40.

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