Un corazón bioartificial con células de la piel reprogramadas. Tras el primer paso dado por la investigadora Doris Taylor con la obtención de un corazón a partir de células neonatales, otro grupo de investigadores aporta un nuevo avance en la ingeniería de tejidos: un corazón contráctil de ratón reconstruido con células de la piel humana. Aunque de momento, la técnica no permite un órgano viable, los investigadores se muestran esperanzados para conseguir próximamente ‘parches’ humanos para reparar corazones dañados.
Se trata de un proceso fácil de explicar: al corazón de un animal, en este caso ratones, se le realiza un lavado con unas sustancias a modo de detergentes para eliminar todo rastro de tejido y células y dejar sólo la estructura o andamiaje interno. Este método, denominado descelularización, fue desarrollado por primera vez hace algo más de cuatro años, en 2008, y desde entonces se ha esperado nuevos avances sobre una técnica prometedora pero futurible.

No obstante, señala Lei Yang, profesor de biología del desarrollo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburg (EEUU), debido a que el ritmo cardiaco de este tejido demostró no ser sincrónico, este llevaría a la generación de arritmias, por lo que su objetivo es llevar a cabo más estudios enfocados en mejorar la fuerza mecánica del corazón y su sincronización eléctrica. De ahí que se muestren cautos a la hora de las aplicaciones de esta técnica.

Lo que sí apuntan estos investigadores como un objetivo plausible es que, en un futuro, tejidos obtenidos con este método podrían servir de modelo para probar la eficacia de ciertos fármacos sobre el corazón o para estudiar el desarrollo fetal cardiaco.

Yendo un paso más lejos, consideran que «podríamos conseguir parches [de tejido] y emplearlos para reemplazar una región dañada por un infarto de miocardio. Podría ser más fácil lograrlos porque no requieren tantas células como las que se precisarían para conseguir un órgano completo», apunta Yang.

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