Un equipo multidisciplinario de científicos, ingenieros y médicos anunciaron esta semana el inicio de la fase I de los ensayos clínicos de una vacuna implantable para tratar el melanoma, la forma más letal de cáncer de piel. Diseñada para atacar el cáncer de piel, la vacuna abre una puerta para el posible tratamiento de muchos tipos de cáncer y enfermedades inflamatorias.
El esfuerzo es el fruto de un nuevo modelo de investigación traslacional que se realiza en el Instituto Wyss de Ingeniería Inspirada en la Biología de la Universidad de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos, que integra las últimas investigaciones sobre el cáncer, con el desarrollo de tecnología inspirada en la biología.
La mayoría de vacunas terapéuticas contra el cáncer disponibles en la actualidad requieren que los médicos eliminen primero las células inmunes del paciente desde el cuerpo, para, a continuación, volver a programarlas y reintroducirlas de nuevo en el cuerpo. «Nuestra vacuna fue posible gracias a la combinación de una amplia gama de conocimientos biomédicos que se desarrollaron en Boston y Cambridge», dijo David J. Mooney, especialista en el diseño de biomateriales para ingeniería de tejidos y la administración de fármacos de Harvard.
El nuevo enfoque, que se dio a conocer por primera vez en 2009 en ‘Science Translational Medicine’ al eliminar tumores en ratones, utiliza una pequeña esponja en forma de disco del tamaño de una uña que está hecha de polímeros aprobados por la agencia norteamericana del medicamento (FDA, en sus siglas en inglés). La esponja se implanta bajo la piel y está diseñada para reclutar y reprogramar las células inmunitarias del propio paciente ‘in situ’, haciéndoles que viajen a través del cuerpo, hacia el hogar de las células cancerosas, y luego las maten.
La tecnología fue inicialmente diseñada para combatir el melanoma canceroso en la piel, pero puede tener aplicación a otros tipos de cáncer. En el estudio preclínico publicado en ‘Science Translational Medicine’, el 50 por ciento de los ratones tratados con dos dosis de la vacuna, que de otra manera hubieran muerto de melanoma a los aproximadamente 25 días, mostraron una regresión completa del tumor.
«Se espera que esta sea la primera de muchas nuevas terapias innovadoras posibles usando el modelo de colaboración del Instituto Wyss de investigación traslacional que entra ahora en ensayos clínicos en humanos», destacó el director fundador de Wyss, Don Ingber, también profesor de Biología Vascular de la Facultad de Medicina de Harvard y el Hospital de Niños de Boston, y profesor de Bioingeniería de SEAS. «Es enormemente gratificante ver que es una de las primeras tecnologías en dar este gran paso adelante», añadió.

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